Hoy os voy a hablar de una niña, Dunia. Dunia tiene 5 años y como tal criatura, siempre dibuja una enorme sonrisa y unos enormes ojos brillantes en su cara, ella es la ilusión de toda la familia, de sus padres, de su hermana, de sus abuelos, etc. Hace un año le diagnosticaron leucemia, a día de hoy se encuentra en la planta terminal de un hospital, ya no le queda apenas un mes de vida…
La familia fue pasando por diferentes etapas, una vez les comunicaron que la pequeña tenía una enfermedad que podía llegar a ser mortal. Primeramente no se lo creían, una vez comprobaron que era cierto, obvio que se hundieron, pero tenían algo de esperanza, después se dieron cuenta que no había nada que hacer, solo quedaba esperar lo peor y lamentarse. No, ellos no han tenido la culpa de que la niña tenga esa enfermedad y que haya llegado a tal extremo, pero hay algo que les come por dentro:
“Y es pensar que es una niña, que tan solo tiene 5 años, ¿por qué no me pasara a mi? Que yo ya tengo la mitad de la vida vivida. Pobrecita hija mía, la veo en esa cama postrada sin tener solución alguna… Aun es capaz de dibujar esa sonrisa, aunque ya no es la de antes, en su mirada puedo ver miedo y tristeza, a pesar de su corta edad, ella se da cuenta de todo, pero hace lo posible por ver que nosotros no nos sintamos culpables. Pobrecita mía, se le escapa la vida entre las manos, entre los dedos, como si estuviese jugando con agua, solo que esto no es un juego, te queda tanto por vivir vida mía, ya nadie puede hacer nada por evitar que se escurra… ojala pudiese ponerme yo en tu lugar, te quiero tanto, y siempre te querré…”
[…]
Ya han pasado 6 meses, los médicos no se equivocaron al pronosticar el tiempo de la pequeña, hoy hace 5 meses que Dunia ya no está entre nosotros. Los padres lloran su ausencia, les falta esa pequeña alegría que correteaba y chillaba por los pasillos de casa, en su memoria les queda grabado el recuerdo, aquel calor, aquella humilde voz, aquella inocencia… La hermana, ya no ha vuelto a ser la misma, ya no sale con sus amigas, llora en cada rincón, pasa por la calle como alma en pena, para ella era toda su vida. En general para toda la familia ha supuesto un gran golpe, era de esperar dadas las circunstancias en las que se encontraba la pequeña, pero quizás nadie quiso perder esa pequeña esperanza y seguir luchando por ella.
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